Peste porcina africana, qué es y cómo impacta en el comercio internacional
La aparición del genotipo II del AFSV por primera vez en uno de los mayores exportadores de productos porcinos encendió la alarma en sus socios comerciales
La peste porcina africana o PPA (African swine fever /ASF) es causada por un virus (African swine fever virus/ASFV) a DNA bicatenario, altamente virulento, de la familia Asfaviridae.
La PPA es una enfermedad estrictamente limitada a los suidos: en Europa afecta al cerdo doméstico y al jabalí, mientras que en África también involucra a otras especies de suidos silvestres, como facóqueros y bushpigs, y garrapatas blandas del género Ornithodoros como vectores biológicos; no afecta a humanos ni a otras especies animales. Es considerada una enfermedad de declaración obligatoria por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).
Puede transmitirse por contacto directo con animales, por contacto indirecto a través de alimentos, equipos y otros materiales contaminados, o por las garrapatas del género Ornithodoros. La mortalidad es cercana al 100% y no existe vacuna ni cura.
La persistencia de la enfermedad en el jabalí representa un reto para la industria porcina. Según la EFSA (European Food Security Agency), tras su primera aparición en 2014, el genotipo II del virus ya había sido notificado en el 2023 por Lituania, Estonia, Letonia, Polonia, República Checa, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Bélgica, Eslovaquia, Grecia, Alemania e Italia. Desde su aparición en Georgia en 2007, probablemente proveniente de África, el genotipo II ha sido el linaje responsable de la panzootia que se extendió por Europa y Asia, a diferencia del genotipo I, que causó los brotes históricos en Europa y América durante el siglo XX. El genotipo II se expandió primero por el Cáucaso y Rusia, luego alcanzó la UE y, a partir de 2018, se diseminó a China y al resto de Asia. En 2021, también entró en América, afectando a la República Dominicana y Haití.
Dentro de la ola reciente de PPA en la UE, varios Estados miembros han logrado eliminar la enfermedad tras brotes localizados en fauna silvestre: la República Checa (2019), Bélgica (2020) y, más recientemente, Suecia (2024). Grecia también recuperó temporalmente su estatus libre en 2021, pero la enfermedad reemergió en 2023. España había erradicado la PPA histórica (genotipo I) en 1995 y se mantuvo libre hasta la actual detección del genotipo II en jabalíes en diciembre de 2025.
El impacto de la aparición de PPA España deriva de su rol como mayor exportador de carne de cerdo de la UE y segundo exportador mundial por valor, con un sector muy orientado al comercio exterior y fuertemente integrado en las cadenas globales de suministro, especialmente hacia China y otros mercados asiáticos, además de sus socios europeos. Sus exportaciones fueron valoradas en unos 8,8 mil millones de euros en 2024.
A raíz del brote, aproximadamente un tercio de los certificados de exportación fueron suspendidos, y varios socios comerciales (Reino Unido, México, Canadá, Malasia, Argentina, entre otros) impusieron prohibiciones totales o restricciones regionalizadas a las importaciones de carne y productos porcinos españoles.
Para países aún libres de PPA, como Argentina, el principal riesgo no deriva solo de la presencia endémica en jabalíes de Europa del Este, sino del papel de grandes hubs exportadores y de tránsito de personas y mercancías. El aumento de viajeros, carga y productos porcinos procedentes de un país recientemente afectado incrementa la probabilidad de introducción de residuos de alimentos contaminados, equipajes, vehículos o equipos que puedan vehiculizar el virus.
Argentina tomó medidas específicas, interrumpiendo temporalmente la importación de mercancías porcinas capaces de vehiculizar el virus provenientes de España, Solo se autorizan productos cuyo proceso de elaboración garantice la inactivación del virus, Se endurecieron los controles en puntos de ingreso al país, se recordaron y reforzaron normas ya vigentes para viajeros y se subrayó la necesidad de fortalecer la bioseguridad en las granjas porcinas.
La detección y confirmación del virus de la PPA, incluido el genotipo II, se basa en un flujo diagnóstico escalonado. La sospecha clínica y patológica en cerdos domésticos o jabalíes se confirma en laboratorio mediante PCR en tiempo real (qPCR) específica para ASFV, que constituye la prueba de referencia para el diagnóstico directo.
Como pruebas serológicas complementarias, especialmente en estudios de vigilancia, se utilizan ELISAs comerciales y la inmunoperoxidasa en monocapa (IPMA/IPT), que emplea células infectadas con el virus como sustrato antigénico para evidenciar la presencia de anticuerpos contra el ASFV.
La determinación del genotipo II requiere métodos moleculares de amplificación y secuenciación de genes marcadores (p72/B646L, entre otros) y se realiza un análisis filogenético comparando las secuencias obtenidas con cepas de referencia. Cuando el virus se agrupa en el clúster correspondiente, se clasifica como genotipo II. En laboratorios de referencia, la secuenciación de genoma completo permite una caracterización aún más detallada y la trazabilidad de la introducción.