Una microalga es capaz de eliminar antibióticos y generar biomasa
La microalga no solo puede actuar como un filtro físico o químico, sino que también biodegrada activamente compuestos farmacéuticos
En un trabajo realizado con la colaboración de varias universidades de Brasil y publicado en el Biochem. Eng. J. (2025) se evaluó la capacidad de la microalga Monoraphidium contortum para eliminar los antibióticos trimetoprima-sulfametoxazol, a concentraciones típicas de aguas residuales post-tratamiento.
Los antibióticos presentes en efluentes urbanos representan una amenaza creciente para la salud pública y el medio ambiente. Un equipo de investigadores brasileños exploró una alternativa biotecnológica prometedora: el uso de microalgas para remover estos contaminantes de forma eficiente, económica y sustentable.
El enfoque se basa en un principio clave de la economía circular: remediar el agua mientras se genera biomasa. Para ello, los investigadores cultivaron M. contortum en un fotobiorreactor tubular bajo condiciones controladas, exponiéndola a SMX y TMP.
Se logró eliminar entre 27 % y 42 % de los antibióticos, el crecimiento del alga no se vio afectado por su presencia y la biomasa obtenida mostró potencial para producir biodiésel.
Este tipo de soluciones, si bien aún en etapa de laboratorio, podrían complementar o incluso reemplazar métodos convencionales de tratamiento como la ozonización o el carbón activado, que implican mayores costos y riesgos de generar subproductos tóxicos.
Además de evaluar la eficacia de remoción, el equipo secuenció por primera vez el genoma de Monoraphidium contortum. Este análisis permitió identificar genes relacionados con enzimas degradadoras de contaminantes, abriendo la puerta a futuras estrategias de biorremediación basadas en rutas metabólicas específicas.
Esto significa que la microalga no solo actuaría como un filtro físico o químico, sino que también podría biodegradar activamente compuestos farmacéuticos.
Aunque la eficiencia de remoción aún no es total, los autores señalan múltiples caminos para mejorarla, como optimizar la iluminación, el tiempo de residencia y el diseño del biorreactor, utilizar co-cultivos o inducir condiciones de estrés que estimulen la actividad enzimática y validar los resultados en efluentes reales con múltiples contaminantes.
El equipo también destaca la importancia de analizar los metabolitos generados en el proceso para garantizar que no se forme ningún subproducto tóxico.
Este estudio demuestra que es posible aprovechar la biodiversidad de las algas para enfrentar desafíos críticos de la contaminación hídrica, combinando tratamiento de aguas con producción de bioenergía. En contextos urbanos e industriales donde la acumulación de antibióticos en el ambiente promueve la resistencia microbiana, el uso de microalgas como M. contortum podría representar una herramienta poderosa, adaptable y sostenible.